Nuestra historia

Somolinos es un pueblito tranquilo con alrededor de 80 a 90 vecinos, ubicado a unas doce leguas de Guadalajara, cuatro de Atienza y siete de Sigüenza. El clima es fresco, y la Iglesia parroquial, dedicada a la Purísima Concepción, da la bienvenida a todos. El cementerio está a unas cincuenta varas del pueblo. Somolinos limita con Campisabalos, Albendiego, Ujados y Condemios de abajo. El terreno, que tiene partes de secano y regadío, no es de la mejor calidad, pero el riego del río Bornoba le da vida, moviendo molinos harineros, un martinete y una fábrica de aserrar madera. Antes, había una herrería y una fábrica de papel. 

Iglesia parroquial de Somolinos

De su núcleo urbano su protagonista es la iglesia parroquial, que fue totalmente reformada en el siglo XVII, así como los restos de su castillo.

Laguna de Somolinos

En Somolinos, destaca una laguna famosa con unas medidas de alrededor de quinientos pasos de largo y doscientos de ancho, con forma de óvalo. Su fondo es un misterio, y se rumorea que sus aguas provienen del mismo lugar que los manantiales de Pedro y Grado en la provincia de Segovia. La tradición local cuenta que se arrojó mucha paja en una sima en el pinar de Campisábalos, y luego emergió en la laguna y los mencionados manantiales. Esta creencia se apoya en la similitud del tipo de agua en estos tres lugares y en la presencia de canteras de piedra toba en sus alrededores, un detalle ausente en otros sitios cercanos. Además, se observa que los manantiales de Pedro y Grado fluyen con casi la misma cantidad de agua en invierno que en verano, lo que sugiere que las abundantes aguas que entran en la laguna deben salir por otro canal. Se especula que esto se debe a un robusto manantial en la sierra Pela, cerca de Higes, Castro y Valvenedizo, que, junto con la piedra toba, seca completamente en verano cuando la laguna deja de recibir manantiales. Esta teoría sugiere que este manantial recibe las aguas de la laguna y las libera cuando alcanzan una altura específica, explicando la falta de cambios notables en el nivel del agua y el flujo estacional del manantial.

Con acceso libre, la Laguna de Somolinos se encuentra a tan solo 1 kilómetro del propio Somolinos, en la carretera CM-110 en dirección a Campisábalos. Su nivel hídrico permanece bastante estable a lo largo del año, lo que la convierte en un destino ideal en cualquier estación. Un rincón de la naturaleza que debemos conocer y que nos permite disfrutar de la biodiversidad en su estado más puro.

Río Bornova y su pasado

El río Bornova nace principalmente en la laguna de Somolinos, que tiene unas dimensiones de aproximadamente 200 x 80 metros y una profundidad promedio de 12 metros, alcanzando hasta 25 metros en algunas áreas. Junto a esta laguna se erige un impresionante caserón, construido en 1550 como una fábrica de papel. A lo largo de los siglos, las aguas del Bornova han sido una fuente constante de energía. Inicialmente, movían martinetes para procesar trapos destinados a la fabricación de papel y luego alimentaban el rodete de un molino harinero. En el siglo XIX, estas aguas impulsaban martillos y fuelles en la ferrería de Santa Teresa de Somolinos, fundada por el Conde de Polentinos. En el año 2000, después de una cuidadosa remodelación, el antiguo caserón continuó su historia transformándose en una acogedora Casa Rural, exhibiendo nuevamente su antigua grandeza y, como desde sus inicios, fluyendo junto a las aguas liberadas del Bornova que saltan cristalinas hasta las huertas de Somolinos.